Sueño
Wíinik subía a toda prisa hacia la cima de aquella montaña, sin embargo, de un momento a otro se hallaba tendido sobre el pasto verde de aquel llano. Desde una gran altura pudo observar todo el paisaje, aunque no le tomó tanta importancia ya que lo acechaba una enorme inquietud: ¿Cómo había llegado a esa altura? Se percató de que aún estaba tendido en el suelo y de inmediato comprendió lo que ocurría, había muerto, fijó su mirada hacía arriba y se dispuso a elevarse. En esto le asalto este pensamiento: -¿Acaso cuando morimos soñamos eternamente? Tal idea le agrado bastante, ya que significaba que podía soñar todo lo que quisiera, sin preocuparse de que algo o alguien interrumpiera sus sueños. Podría imaginar miles de aventuras, cumplir sus más anhelados deseos, hacer que sus sueños frustrados se llevasen a cabo sin ninguna dificultad, incluso, adquirir los dones por él codiciados. Ya no tendría que despertar, ni ocuparse de los problemas por los que pasan todos los vivos, adiós an...